Parece ser que ya hemos llegado a ese momento en que no podemos volver atrás con respecto a ciertas tecnologías, que ya forman parte de nuestro modo de vida, que poco a poco se han ido integrando en la sociedad haciéndose imprescindibles. Y si crees que no, que lo importante es poder llamar, siempre puedes volver al modelo más básico que encuentres en la tienda de tu barrio y te darás cuenta que los modelos más básicos tienen teclas físicas, grandes, con los números perfectamente destacados, con una cámara de 2 miserables MP. Seguramente tengas ya una edad. No pasa nada, pero la realidad es que ahora mismo en los teléfonos móviles lo menos llamativo es que sirven para llamar por teléfono. Aplicaciones para todo, internet a gran velocidad, videollamadas, mensajería, vídeos en streaming, redes sociales,… y ahora Apple anuncia el iPhone X…

Un dispositivo de un diseño impecable, con una pantalla de 5,8 pulgadas, la opción de tener 256Gb de almacenamiento (a pesar de iCloud), nueva tecnología FaceId, una cámara de una calidad increíble,… en fin, toda la descripción del aparato está en su web.

El problema que veo es el precio, porque gastarse más de 1.100 euros en un dispositivo es para pensárselo (1.329 en la versión de 256Gb), sobre todo porque no hace ni dos años que tengo el iPhone 6 y va perfecto. Seguro que me estoy haciendo mayor porque empiezo a pensar que lo importante al fin y al cabo es poder estar comunicado y no que en este aparato esté toda nuestra vida, recuerdos, contactos, cuentas bancarias, contraseñas, seguros, …